Adiestramiento con reforzamiento positivo

Utiliza el reforzamiento positivo.
Foto © Irma Cedeño

Atrás quedaron los años cuando lo normal era castigar a un perro. Estudios y entrenamiento intensivo han demostrado que esto es innecesario y que un perro aprende mucho más rápido y con más ganas con el reforzamiento positivo. El reforzamiento positivo es parte del condicionamiento operante, basado en consecuencias, desarrollado por el psicólogo B. F. Skinner. Es fácil de utilizar y consiste mayormente en ignorar el comportamiento negativo de tu perro y premiar el positivo.

El animal asocia el comportamiento con el premio que le prosigue y por lo tanto aumentan las posibilidades de que el comportamiento continúe. Se puede usar con todo tipo de animales desde el delfín que viste en el acuario hasta tu perro. Aprende cómo hacerlo.

Evita reforzar el comportamiento negativo
Cualquier tipo de atención, incluso atención negativa, como gritos y decirle “No” a tu perro es contraproducente cuando un perro se porta mal. Lo mejor es ignorarlo. No lo mires, hables ni lo llames. Ignóralo y si el comportamiento continúa, date la vuelta y déjalo solo. Sin embargo, no abandones al perro por media hora. Regresa después de unos minutos.

Premia el comportamiento positivo
Si has salido de la habitación porque tu perro se portó mal, seguramente estará tranquilo cuando regreses. ¡Prémialo! Juega con él y acarícialo. Si el perro se porta bien, prémialo de alguna forma enseguida. Esto no quiere decir que debes darle una delicia a tu perro cada vez que se porte bien.

Limítate a utilizarlas mayormente para premiar comandos. Pero, le puedes decir palabras alentadores y dejarle saber que te has dado cuenta del comportamiento.

Reacciona de inmediato y sé consistente
Adiestrar a un perro de manera positiva consiste en saber utilizar lo que tienes en el momento justo. Si tu perro se porta mal, debes reaccionar con rapidez.

Por ejemplo, si ladra y luego se echa al suelo, ya es demasiado tarde para modificar este comportamiento. No esperes que se eche al suelo. Si esperas, tu perro no asociará una cosa con la otra. Lo mismo aplica cuando tu perro se porta bien. Otro punto importante es la consistencia. Si el perro se porta mal no debe haber recompensa y si se porta bien siempre hay una. No importan las circunstancias.

¿Qué comportamiento debe premiar el dueño y cuál no?
Seguramente no puedes pasar todo el día pendiente de tu perro, pero hay comportamiento que debes premiar y otro que no. Debes premiar a tu perro por hacer comandos cuando se lo pidas, por venir cuando lo llames, por tumbarse a tu lado, seguir las reglas de un juego, hacerte caso y cuando un comportamiento erróneo cesa. No debes premiar ladridos, jalones de cadena, exigencias y mordiscos. Los mordiscos minúsculos son normales cuando es un cachorro, pero no los debes permitir o el perro no entenderá que morder a las personas es inaceptable. Si tu perro es agresivo, busca ayuda profesional.

¿Por qué debes educar a tu perro en positivo?
Seguramente ya estás usando reforzamiento positivo para adiestrar a tu perro y no lo has perfeccionado aún en cuanto a consistencia y tiempo para reaccionar.

Pero si no has empezado a usarlo aún, no esperes más. Hay muchos motivos por los cuales es recomendable.

1. Es simple. Las reglas son básicas y fáciles de entender.
2. El perro no sufre, no hay castigos ni correcciones con cadena. El castigo máximo para el mal comportamiento es dejarlo solo por unos minutos o detener cualquier recreación que se esté llevando a cabo, como un paseo o juego.
3. Todos en la familia pueden participar: tu hijo, el abuelo, tus amigos e invitados. Haz que todos sean partícipes. Pero recuerda que todos deben basarse en las mismas reglas o el perro no entenderá. Toda interacción entre perro y niños debe ser supervisada.
4. Es sumamente divertido. Con la variación de delicias y otros premios que puedes utilizar, sorprenderás a tu perro. El dueño disfruta y el perro también.