9 alimentos más contaminados

Una dieta intoxicada

Si ha habido un gran perdedor en la modernidad es la industria alimentaria. Diseñada para satisfacer las necesidades del mercado y el capital, la producción de alimentos ha perdido su calidad y potencial en las últimas décadas en favor del rendimiento y la economía.

En consecuencia, la industria agrícola, que en la historia del hombre fuera la más importante, es ahora de las peor pagadas. El ahorro en la inversión no es de volumen, sino de nutrientes, de pureza. Los alimentos que otrora fueran fundamentales, ahora son calorías vacías, llenas de toxinas y metales pesados. 

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Cereales

Foto © [TT Arvind / Flickr]

Los cereales deben ser integrales y parte de nuestra dieta diaria. Si el 30 por ciento de nuestra alimentación consiste en cereales integrales, obtendremos de ellos vitaminas, minerales, proteínas, fibra y energía. Su bajo índice glucémico los convierte en fuente de energía a largo plazo.

El trigo es uno de los cereales más limpios, pero muchos de los aditivos que se utilizan al preparar harinas contienen aluminio. Este metal no es tan tóxico como otros, pero su presencia en nuestra alimentación es mucho más alta. Se le vincula con problemas mentales como Alzheimer y varios tipos de cáncer.

Estudios han señalado que el arroz, uno de los cereales más nobles para el organismo por su nivel de alcalinidad, está contaminado con arsénico, considerado uno de los más peligrosos venenos para el cuerpo. Está ligado a cáncer de vejiga y a aumento de riesgo de problemas cardiacos, diabetes y deficiencias del sistema inmune.

El maíz es uno de los alimentos que más mercurio tiene, después de los mariscos. Lo más grave es que este mercurio se preserva cuando elaboran el jarabe de maíz de alta fructosa, un sustituto económico y nada nutritivo del azúcar que abunda en millones de alimentos procesados.

Todos los cereales están expuestos a contaminación por cadmio, que proviene de las zonas industriales. La sobreexposición al cadmio ha registrado cientos de miles de casos de problemas renales y debilidad ósea. 

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Leche

Foto © [James Rintamaki / Flickr]

Una de las formas en que los animales se protegen de los metales pesados es encapsularlos en los depósitos grasos, donde pueden pasar toda la vida sin afectarnos. Muchas personas, cuando bajan de peso o inician una dieta de desintoxicación sienten debilidad, dolor de cabeza y se vuelven fácilmente irritables. Esto se debe a que, al disolverse las grasas, las toxinas regresaron al torrente sanguíneo.

Cuando seres humanos y otros mamíferos producen leche, su rico contenido en grasas también implica la transmisión de estas toxinas. Es por ello que la leche de vaca suele transmitirnos antibióticos, hormonas, pesticidas y muchas otras toxinas que la vaca acumuló a lo largo de su vida (conoce los efectos de los lácteos en la salud).

Los metales pesados no son una excepción. La leche de vaca se usa como parámetro para conocer los niveles de contaminación por plomo y de radiación, debido a su capacidad para absorber la radiación circundante.

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Jugos de fruta

Foto © [K. Kendall / Flickr]

Una prueba de la Environmental Law Foundation detectó niveles elevados de plomo en 125 de 146 productos diseñados para niños presentes en los mercados de Estados Unidos, incluyendo productos orgánicos.

Igualmente, una publicación de Consumer Report encontró arsénico al estudiar 88 jugos y también en la población que los consumía.

Los principales afectados eran jugos de uvas y manzanas. El plomo llega a ellos debido a la contaminación de las tierras de cultivo, donde este metal puede permanecer durante años.

El plomo ataca la médula ósea, los riñones y el sistema nervioso. El arsénico causa cáncer y deficiencias en el sistema inmunológico.

Manzanas y uvas también están en la lista de las 12 frutas y verduras que más absorben los pesticidas. En cuanto a frutas, la lista la completan fresas, arándanos, nectarinas y cerezas.

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Vino

Foto © encontrado.es /Flickr

El vino se ha reconocido siempre por sus beneficios al sistema circulatorio. La uva, desafortunadamente, tiende a estar contaminada con plomo y arsénico, y éstos no se eliminan durante la producción.

La mayoría de los estudios de contaminación por plomo en las zonas vinícolas se han llevado a cabo en Francia, debido a que en este país se han encontrado niveles importantes de plomo en el agua potable, y a que es uno de los más importantes productores vitivinícolas.

Otro contaminante presente en el vino son los sulfitos, que causan reacciones alérgicas, desde dolor de cabeza hasta choques anafilácticos. Los sulfitos son adictivos tóxicos presentes en el vino y en las frutas secas, en carnes y en mariscos. Ya que no existen métodos confiables de regulación sobre su uso, y a que aceleran la producción y desecación, es común que las empresas usen más sulfitos del legalmente permitido. 

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Mariscos

Foto © [Jan Stromme / Getty Images]

Los mariscos son reconocidos como la principal fuente de intoxicación por mercurio. Este metal se encuentra en el agua por fuentes naturales y también por la contaminación industrial. Los niveles de toxicidad han vuelto a muchas especies insalubres, y todos los océanos están contaminados.

Existen distintas listas y estudios constantes sobre la contaminación de los mariscos y lo más recomendable es que recurras a una realizada en tu localidad. Las mediciones varían según el método y el lugar de captura, pero hay una regla general: mientras más longevo y más grande sea, más mercurio tendrá.

Restringe tu consumo de peces como tiburón, marlín, pez espada, jurel y atún. Prefiere peces pequeños y jóvenes. A pesar del mercurio, los pescados silvestres son una mejor opción que los cultivados en granjas, ricos en hormonas y pobremente nutridos.

La medusa es conocida como el animal con más contaminación por aluminio. Es la excepción a una triste regla: el resto del aluminio que ingerimos está intencionalmente en los alimentos, antiácidos, aspirinas, desodorantes y colorantes artificiales (lee sobre cómo remediar naturalmente los dolores de cabeza y cómo elaborar desodorantes caseros sin aluminio ni otros tóxicos),

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Carnes

Foto © [procsilas / Flickr]

El consumo de carne tiene muchas desventajas en la dieta humana. La carne cultivada con métodos modernos es incluso peor, y la contaminación por metales pesados es una de las causas.

El plomo es uno de los metales más vigilados en la carne. Está presente en la leche y sus derivados y en las zonas de mayor concentración de grasa. Los animales de granja absorben también los contaminantes presentes en el alimento que consumen, por lo que están expuestos a contaminación de cadmio, aluminio y mercurio.

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Agua potable

José Eduardo Valadés

El agua de grifo está muy contaminada por plomo en muchos países. Principalmente en Europa y Estados Unidos. El plomo también llega a los mantos acuíferos a través de la basura, tanto la producida en casa como en los tiraderos industriales.

El arsénico es otro veneno presente con regularidad en el agua y estrictamente vigilado por distintos gobiernos. 

La radioactividad es otra amenaza que se transmite por agua potable. Lo más amenazante de la radioactividad en el agua es su desplazamiento, contrario a lo que ocurre en la tierra, donde la radiación es relativamente contenida por la arcilla, en el agua sigue viajando indefinidamente, causando mutaciones, cánceres y daños genéticos a millones de kilómetros. Se calcula que derrames radioactivos como los de Chernobyl o Fukushima tendrán efectos en la salud durante 300 años.

También el aluminio en el agua es una amenaza real, que sin embargo es vigilada en muy pocos lugares. Sólo Canadá y Australia tienen reglamentaciones estrictas sobre los niveles de aluminio en el agua, y se estima que en algunos países supera hasta en 6 mil por ciento las dosis consideradas seguras.

Tristemente, los métodos tradicionales de purificación del agua no eliminan por completo estos contaminantes; en cambio, sí se deshacen de nutrientes esenciales en el agua, como el boro y otros minerales benéficos. El boro es un nutriente esencial que, por primera vez en la historia de la humanidad, se está volviendo difícil de conseguir.