8 historias bíblicas con animales

Historias curiosas con nimales en la Biblia

Animales en la Biblia
Animales en la Biblia. Andronikos Deligiannis/FreeImages.com

De vez en cuando una historia bíblica incluye algún evento peculiar con un animal. Desde la serpiente en Génesis hasta el pez grande de Jonás, los siguientes animales en la Biblia fueron participantes importantes en estos eventos curiosos.

La culebra de Génesis: No sabemos porque de todos los animales el diablo escogió disfrazarse de una culebra. La introducción que la Biblia nos da a Satanás es cuando toma la forma de este reptil para hablar con Eva.

En la narración también implica que las culebras en general o tenían patas, o tenían la habilidad de pararse en la punta de la cola (Génesis 3:14). Después de este episodio, el hombre y la culebra nunca se han llevado muy bien.

El arca de Noé:  La historia de Noé es impresionante porque es una historia de salvación. En Génesis 6 vemos que la maldad del mundo llegó a un nivel que era insoportable para Dios. Solo quedaba un remedio—la extinción de la creación. Siendo Dios misericordiosos, escogió a Noé y a su familia para darle una nueva oportunidad y comienzo a la humanidad. En su acto de misericordia, el amor de Dios alcanzó hasta las más pequeñas de las bestias. Los animales entraron, la mayoría en par, al arca con Noé y su familia.

El burro de Balaam: Vemos en Números 22:21-39  que Dios se enojó con Balaam porque andaba con los moabitas. Cuando iban de camino, un ángel se apareció para prevenir el avance del viaje.

Balaam no pudo ver el ángel, pero el burro si y este empezó a evitarlo. Cada vez que intentaba desviarse, Balaam golpeaba al animal. Eventualmente Dios le da la habilidad de hablar al burro. Eventualmente Balaam también pudo ver el ángel y se dio cuenta de su desobediencia.

Osos defienden a Eliseo: Segunda de Reyes 2:23-25 incluye un incidente curioso con el profeta Eliseo, quien iba de camino a Betel.

En el camino se encontró con un grupo de jóvenes que se burlaban de el por ser “viejo y calvo”. El profeta los reprende en el nombre del Señor y al instante salen dos osos del bosque y atacan al grupo de jóvenes.

Daniel y los leones: Cuando los funcionarios del rey vieron que Daniel estaba violando la nueva ley que requería que todos adoraran al rey de Babilonia, lo condenaron al foso de los leones. Pero como Daniel violó la ley no porque era criminal, sino porque había dispuesto en su corazón solamente adorar y orar al Dios verdadero, Dios tapó la boca de los leones y salvo a su siervo fiel. El milagro dio testimonio de la grandeza de Jehová en aquel reino pagano.

El pez grande de Jonás: En muchas ilustraciones de la historia de Jonás vemos que está en el estomago de una ballena. En realidad la Biblia no identifica una ballena, solo un pez grande. De todos modos, no podemos imaginar la experiencia de este profeta, que terminó en ese lugar desagradable por haber ignorado la misión que Dios le había dado. Dale gracias a Dios que esa lección no la has tenido que aprender de esa manera.

La paloma del Espíritu Santo: En uno de los momentos más lindos en los evangelios, el Espíritu Santo toma la forma de una paloma para descender sobre Jesús cuando fue bautizado por Juan (Mateo 3).

Es debido a esta escena que hoy la paloma continua siendo uno de los símbolos del Espíritu Santo en el cristianismo.

El asno de la entrada triunfal: Una de las profecías que Jesús cumplió como Mesías fue entrar a Jerusalén como el Rey de Paz. Esto lo hizo montado en un asno que no había sido montado por nadie anteriormente (Mateo 21). No podemos recordar esa historia sin tener la imagen de Jesús montado en el asno.