7 trampas mentales que te impiden estudiar

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Tu forma de pensar y de afrontar la idea de tener que estudiar puede jugarte malas pasadas. Estas son algunas de esas ideas y algunos consejos para que no se conviertan en obstáculos insuperables.

1. “No sé por dónde empezar”. Puedes empezar por leer este artículo: Técnicas de estudio. Las principales estrategias.

2. “No me dará tiempo”. Si estás pensando esto es muy probable que lo hayas dejado todo para el final.

Aún así, vale la pena intentarlo puesto que es lo único que puedes hacer si deseas lograr algo. Si tienes poco tiempo, empieza echando un vistazo al material de estudio para detectar las partes más importantes y señalarlas. Luego céntrate en ellas, tratando de entenderlas lo mejor posible y aprenderlas bien. Si tienes solo la mitad del material bien aprendido, ya tienes mucho.

3. “Lo he entendido pero no consigo aprendérmelo”. No intentes aprendértelo de memoria. Para que se te quede de verdad es importante que lo integres como parte de lo que ya sabes. Para hacer eso, trata de describirlo con tus propias palabras e intenta asociarlo con cosas que ya conozcas para que tenga un mayor significado para ti. Intenta también darle sentido y significado a lo que estudias. Por ejemplo, si estás estudiando los vectores en matemáticas y no sabes qué utilidad práctica pueden tener, será como guardar en tu memoria algo aislado y sin sentido.

Así no funciona la memoria, sino que lo que hay en ella se retiene mejor cuando está conectado de algún modo con otros contenidos. Conocer, por ejemplo, la conexión entre los vectores y los electrocardiogramas (que es algo que puede tener un mayor sentido y significado para ti) puede servirte de ayuda.

4. “No me gusta nada estudiar esto. Es horrible”. Si tu actitud hacia lo que estudias es negativa o te parece tremendamente aburrido o árido, no vas a encontrar la motivación para estudiar por ninguna parte. Por tanto, tienes que cambiar tu actitud. Intenta tener una actitud positiva, como la tendrías hacia algo que realmente te interesa. El interés por algo es también una actitud y una elección tuya y no algo que aparezca o no. Proponte interesarte por lo que tienes que estudiar, buscando los puntos de interés que pueda tener. Considéralo un reto: ¿eres capaz de llegar a estudiar esto como si de verdad te interesara e incluso llegar a interesarte de verdad? Puede ser todo un descubrimiento.

5. “Ya me lo sé”. ¿Realmente te lo sabes? ¿Lo has entendido de verdad? A veces crees que sí pero al llegar al examen, cuando tienes que explicarlo con tus propias palabras porque no lo recuerdas de memoria, te das cuenta de que no puedes hacerlo. Eso se debe a que no lo aprendiste bien, tan solo creíste que lo sabías. Para estar seguro, puedes hacer lo siguiente:

  • Hazte un examen o pide a alguien que te lo haga.
  • Explica en voz alta lo que has estudiado, como si se lo explicaras a alguien para que lo entienda.
  • Escribe artículos sobre las diversas partes de lo que has estudiado, como si fueras un periodista.
  • Pídele a alguien que te haga preguntas del libro o apuntes que has estudiado.

6. “Hay demasiado que estudiar. No podré con todo.” No pienses en todo lo que tienes que estudiar. Ve paso a paso: empieza centrándote solo en el primer tema y crea un horario de estudio y ratos de descanso. Lee el articulo Aumenta tu memoria, donde se describen algunas estrategias para recordar mejor.

7. “Estaré estudiando toda la noche y así mañana recordaré mejor”. Si piensas que por haberlo estudiado hace un rato lo vas  recordar mejor, te equivocas. El estudio debe ir seguido de un periodo de descanso que permita la asimilación de lo estudiado. Lo mejor es no estudiar nada el día antes del examen. Y, por supuesto, no dejarlo todo para el final.

Estudia un poco cada día y haz repasos frecuentes de lo ya estudiado. Conforme el día del examen se acerque, aumenta el tiempo de estudio pero asegúrate de dormir bien todas las noches para asimilar lo estudiado durante el día.