7 de las fobias más extrañas

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1. Eisoptrofobia. Fobia a los espejos

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También llamada catoptrofobia, este miedo irracional a los espejos no implica un temor al espejo en sí mismo sino a lo que conlleva. Así, algunas personas tienen miedo de entrar en contacto con seres sobrenaturales a través del espejo o temen lo que puedan ver reflejado en él. Por ejemplo, pueden tener miedo de ver en el espejo que hay un extraño detrás de ellos.

Algunas personas temen ver ciertas cosas reflejadas en el espejo debido a que el reflejo las distorsiona o las hace parecer extrañas o irreales. Por ejemplo, pueden tener miedo de ver un papel escrito porque la escritura reflejada en el espejo resulta inquietante y desconocida.

Las supersticiones tienen, a veces, mucho que ver con este miedo. Por ejemplo, según algunas creencias antiguas, el espejo refleja el alma de una persona, la cual, según dicen, se regenera cada siete años. Por tanto, romper un espejo hace que se rompa parte del alma, causando siete años de mala suerte.

Otras creencias afirman que los espejos sirven como portales entre este mundo y el otro. Por tanto, ver un reflejo que no debería existir es considerado un mal presagio.

El miedo a los espejos relacionado con motivos sobrenaturales suele ir unido también al miedo a la muerte, los fantasmas o la brujería.

En otros casos, se trata de un miedo a ver el propio reflejo porque les desagrada su propia imagen. Estas personas tienden a evitar mirarse en los espejos aunque no suele tratarse exactamente de una fobia a los espejos.

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2. Ablutofobia. Fobia a lavarse o bañarse

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El miedo a lavarse, bañarse o ducharse que padecen los ablutofóbicos lleva a estas personas a evitar dichas situaciones en gran medida, por lo que es una fobia que acaba creando numerosos problemas en sus relaciones.

Aunque muchos niños tienen miedo al baño, en ellos este comportamiento es bastante normal y suele desaparecer con el tiempo. No obstante, si dura más de seis meses se considera que el niño padece una fobia que debería tratarse.

La causa de esta fobia suele encontrarse en algún suceso traumático que le ha sucedido a la persona que la padece (o tras haber sido testigo de un suceso traumático acontecido a otra persona) al bañarse o ducharse. También puede tener su origen en unos padres que usaban el baño o el agua como castigo.

Como dato curioso, algunas personas afirman haber desarrollado un miedo a ducharse después de ver la película Psicosis de Alfred Hitchcock, debido a la escena del asesinato en la ducha.

El no bañarse puede acabar generando problemas en las relaciones con los demás, rechazo y aislamiento. Puede también dar lugar a una fobia social o a miedo a salir a la calle por temor a ser juzgado como sucio por los demás.

El miedo y ansiedad que experimentan puede llevarlos a evitar incluso lavarse las manos, aumentando así el riesgo de infecciones.

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3. Angrofobia.  Fobia a la ira o a enfadarse

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Consiste en un miedo intenso a la propia ira o a enfadarse pero no al enfado de los demás. En la mayoría de los casos, está relacionada con un suceso traumático ocurrido en el pasado. Las personas que fueron víctimas de abuso en la infancia o cuyos padres expresaban ira a menudo o que fueron castigadas duramente por expresar ira, tienen más probabilidades de desarrollar este tipo de fobia.

Más que una fobia, muchos autores la consideran un modo desadaptativo de relacionarse con las propias emociones negativas, en este caso la ira, que no se ha aprendido a manejar correctamente.

Este miedo les lleva a hacer todo lo posible por evitar el conflicto. Pueden volverse pasivos e incluso llegar a aislarse de los demás para evitar cualquier posible confrontación.

Cuando se ven en una situación conflictiva tienden a huir de ella. Por ejemplo, salen de la casa o del lugar en que se encuentren o, si no es posible, cortan toda comunicación con la otra persona.

Estas personas tienden a reprimir sus emociones de enfado, fingiendo que no existen. No es raro que sientan también ansiedad, depresión, desesperación, culpa y autodesprecio.

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4. Coulrofobia. Fobia a los payasos

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La fobia a los payasos parece ser común aunque son pocas las investigaciones realizadas sobre ella, al igual que sucede con el resto de las fobias más extrañas y no está claro el motivo por el que la gente teme a los payasos.

Un estudio realizado por la Universidad de Sheffield con 250 niños de varios hospitales británicos mostró que, en general, la mayoría de los niños encuentran a los payasos amenazantes y desagradables.

Aunque es más frecuente en niños, puede aparecer también en adolescentes y adultos. Lo que más asusta a estas personas de los payasos es el modo como van maquillados, que oculta totalmente su identidad, de manera que no saben quién es realmente la persona que está detrás del disfraz.

Esta fobia puede tener su origen en una mala experiencia con algún payaso o tras haber visto algún payaso “terrorífico” en el cine, como el famoso payaso de la novela “It”, de Stephen King, llevada más tarde a la gran pantalla. A menudo se trata de una mezcla entre una experiencia negativa y la imagen aterradora de algunos payasos en los medios audiovisuales.

Los payasos han aparecido a menudo en películas o novelas de terror. La idea es utilizar alguien que, en teoría, es amigable y no amenazante, para convertirlo en un ser malvado y aterrador. Esto produce confusión y la sensación de que detrás de alguien aparentemente inofensivo puede esconderse un ser realmente horrible que trata de engañarnos.

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5. Cibofobia. Fobia a la comida

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La fobia a la comida no debe confundirse con la anorexia nerviosa. Las persona anoréxicas rechazan la comida por miedo a engordar, mientras que los cibofóbicos tienen miedo a la comida en sí misma, especialmente a aquellos alimentos que pueden estropearse con más rapidez, como pueden ser la mayonesa o la leche.

Las personas con esta fobia perciben la comida como potencialmente peligrosa y suelen estar muy preocupadas con las fechas de caducidad. Incluso pueden llegar a tirar a la basura productos que han sido abiertos y no se han consumido totalmente en ese mismo momento, a pesar de que puedan conservarse en el frigorífico sin problema alguno.

Pueden llegar a cocinar en exceso los alimentos, especialmente aquellos que perciben como peligrosos, como la carne o el pescado, y evitar completamente otros.

Con el tiempo, estas personas se van volviendo cada vez más obsesivas con la comida y pueden llegar a evitar tantos alimentos que acaban poniendo en peligro su salud. De hecho, pueden preferir pasar hambre antes que comer alimentos que consideran peligrosos.

Esta fobia puede crear muchos problemas en las relaciones con los demás, ya que tienden a evitar eventos o reuniones familiares donde predomina la comida y sus amigos o familiares notan un comportamiento extraño o piensan que padece un trastorno de la alimentación.

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6. Automatonofobia. Miedo a las figuras que representan seres humanos

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Consiste en una fobia a cualquier representación humana falsa, como maniquís, robots, figuras de cera, marionetas de ventrílocuos, etc. Un caso específico lo constituye la pediofobia, que consiste en una fobia a las muñecas.

Los miedos a estas representaciones humanas son en realidad bastante frecuentes pero solo en algunas ocasiones se convierten en verdaderas fobias.

No se conoce cuál es su origen. No obstante, el recelo o desagrado que muchas personas sienten por este tipo de figuras puede estar relacionado con el temor o rechazo que nos produce una persona que está quieta, inexpresiva y rígida, como si estuviera muerta. Los maniquís o muñecas parecen humanos pero no se comportan como humanos, de manera que crean confusión y miedo en algunas personas al percibirlo como algo extraño o amenazante.

Según el experto en robótica Masahiro Mori, cuanto más se parece un robot a un humano, más rechazo sentimos hacia sus características no humanas.

En algunos casos, el miedo puede haberse originado como consecuencia de  algún suceso traumático ocurrido en la infancia que implicaba a alguna de estas figuras. Por otra parte, Freud pesaba que lo que realmente temen estas personas es que esa figura pueda llegar a cobrar vida.

Hay que tener en cuenta que cada persona es distinta y sus miedos pueden tener orígenes muy diferentes, incuso aunque teman lo mismo.

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7. Somnifobia.  Fobia a dormir

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Consiste en un miedo intenso a quedarse dormido, con una consiguiente falta de sueño que puede traer consigo diversos problemas de salud físicos y psicológicos.

Las causas más comunes de esta fobia son el miedo a tener pesadillas y la ocurrencia de alguna experiencia negativa relacionada con el sueño que hace que la persona sienta una extrema ansiedad ante la idea de quedarse dormida.

Otras personas pueden asociar el sueño con la muerte o tener miedo de lo que les pueda pasar mientras duermen por la pérdida de control que conlleva. Otros trastornos del sueño, como el sonambulismo o hablar en sueños, pueden hacer que algunas personas lleguen a desarrollar este tipo de fobia. Por ejemplo, pueden tener miedo de revelar algún secreto estando dormidos o temen lo que podrían llegar a hacer si se levantan sonámbulos por la noche. Igualmente, el miedo a experimentar una parálisis del sueño (incapacidad temporal para moverse al despertar) puede ser la causa de la somnifobia (en el artículo sobre las parasomnias encontrarás más información sobre este trastorno).

Cuando notan que empiezan a estar cansados y se acerca la hora de dormir, comienzan a sentir una ansiedad intensa y hacen grandes esfuerzos por evitar quedarse dormidos, reduciendo sus horas de sueño al mínimo inevitable. Cuando la falta de sueño es extrema, pueden ser incapaces de desarrollar normalmente su vida diaria, experimentan una fatiga excesiva, pueden tener cambios de humor, un sistema inmunitario debilitado y otros problemas sobre los que puedes leer en el artículo Los efectos de la fatal de sueño.