6 pasos para que los adolescentes no sean perfeccionistas

Wingchi Poon

El perfeccionismo es un rasgo de caracter que hace que los que lo padecen suelan tener muchas dificultades para ser felices. Y además es muy habitual que los perfeccionistas trasmitan ese rasgo a sus hijos. Si ese es tu caso sabes ya que es muy difícil combatirlo y es muy difícil conseguir no trasmitirles eso a los hijos.

Pero puede lograrse. Si eres perfeccionista y tienes hijos adolescentes todavía estás a tiempo de lograr que ellos no lo sean.

No es fácil, no es rápido, no tienes garantías de conseguirlo pero intentarlo es trabajar para que sus vidas sean mejores así que el esfuerzo merece la pena.Y no solo eso, el intento de conseguir que tus hijos no hereden tu perfeccionismo puede servirte a la vez para intentar disminuir también ese rasgo de tu carácter que, sin duda, hace tu vida peor.

Seis cosas que debes hacer para que tus hijos no sean perfeccionistas

En general intenta no alabar siempre la excelencia. No pongas como ejemplo a aquellos que aparentemente lo hacen todo bien. Y, sobre todo, evita las críticas, más que nada las crueles, sobre aquellos que, aparentemente, han fracasado porque seguramente no han fracasado en todo y muchas veces esos fracasos no han vuelto sus vidas más infelices. Si sigues estos seis pasos en la educación de tus hijos tendrás muchas garantías de que el perfeccionismo no será un rasgo de su carácter:

  1. No todo es blanco o negro. Una tendencia de los perfeccionistas es convertirlo todo en blanco o negro, bueno o malo, perfecto o imperfecto... Se trata de algo completamente ficticio. En la vida hay muy pocas cosas tan limitadas. En general la variedad de posibilidades es mucho mayor, las cosas tienen muchos matices, descubrirlos hará que tu adolescente pueda vivir más intensamente y que tenga una visión del mundo mucho más rica y completa.
  1. Deja que se equivoque. Los errores son parte de la vida, equivocarse puede ser muy util si no se vive como un fracaso. Si convences a tu adolescente de que cada uno de sus errores es un fracaso estás condenándolo a vivir en una continua frustración. Si, por el contrario le enseñas que equivocarse va a ser una parte sustancial de su vida y que los errores pueden ser muy utiles si se viven como un nuevo punto de partida estás dándole herramientas para crecer y ser más feliz.
  2. Deja que viva todas sus emociones, las buenas y las malas. Vivir significa sentir todas las emociones. No es que llorar o sufrir sea bueno, es que es inevitable. Si enseñamos a nuestros adolescentes que hay que evitar algunas de las emociones les estaremos obligando a esconder una parte de sus vidas, a no asumirla, porque las emociones que nosotros llamamos malas las tendrán de todas formas. Como con los errores, debemos enseñarles que en su vida habrá de todo y conseguir que aprendan a convivir con sus emociones más negativas y a superarlas.
  3. No le amenaces con la pérdida de tu amor o tu aprecio. Las amenazas no suelen ser benificiosas para la educación aunque a corto plazo parezcan efectivas. En el largo plazo, los niños, preadolescentes y adolescentes, aprenden a actuar movidos por la idea de una recompensa o un castigo. Cuando además ese castigo es la posible pérdida del amor de sus padres y la recompensa es el mantenimiento de ese amor estaremos educando a personas inseguras que harán las cosas solo para ganar el aprecio de los demás. Lo importante es que que logremos que hagan las cosas para sí mismos, no para los demás.
  1. Haz que aprenda a huir del intento de agradar siempre a los demás. Consigue que tu adolescente tenga una buena autoestima, de esa forma no actuará para agradar a los otros sino porque quiere actuar así. 
  2. Premios y castigos no son una buena opción para la educación. Una forma de conseguir todo lo anterior es no basar su eduación en los premios y los castigos. También en el corto plazo esto puede parecer efectivo pero a largo plazo sus consecuencias negativas son mucho mayores que las positivas.