6 emociones buenas para el corazón

Tienen efectos sobre la salud y la prevención de la enfermedad

Nos sentimos bien cuando sentimos  emociones positivas . ¿Y cuándo se experimentan? Cuando nos ocurre algo que consideramos como un progreso hacia nuestros objetivos personales. “Aseguran nuestra supervivencia y progresan hacia el bienestar personal y social. No solamente para mí, sino también para las personas queridas”, explica Rafael Bisquerra, especialista en educación emocional.

Sentimos emociones positivas cuando logramos una metao cuando percibimos algún progreso o mejora. Son emociones agradables porque proporcionan disfrute y bienestar.

Como añade el doctor Bisquerra, también podemos autogenerarnos emociones positivas sin ningún acontecimiento externo que las provoque”. Pensamientos, proyectos, ilusiones, deseos, acción voluntaria e intencional, esto es acontecimientos internos, pueden activar emociones positivas.

Emociones positivas, hábitos positivos

Las personas que tienen actitudes positivas gozan de estabilidad emocional o que reciben "apoyo emocional" están en mejores condiciones para prevenir ciertas enfermedades, reducir su intensidad y duración o superarlas.

Pero lo mejor de las emociones agradables es que “se asocian a estilos de vida saludables como no fumar o consumir alcohol de forma moderada, practicar una actividad física o cuidar la alimentación. Unos hábitos de vida con efectos indirectos buenos sobre la salud y la prevención de la enfermedad”, anuncia el especialista.

Aunque las emociones positivas al igual que las negativas pueden provocar comportamientos adaptativos o desadaptativos. “Por ejemplo, de la alegría por haber ganado un premio en la lotería podría derivarse comportamientos de riesgo que incluyan consumo de drogas y conducción temeraria”.

Por ello, “es importante poner inteligencia entre el estímulo (que genera la emoción) y la respuesta que damos. La impulsividad puede conllevar comportamientos de riesgo” advierte el especialista.

Además las emociones positivas fomentan las relaciones sociales y la amistad, altamente efectivas en la salud.

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Felicidad: la mejor emoción

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La felicidad genera actitudes positivas hacia uno mismo. Blend Images - KidStock | Getty Images

Es la forma de valorar la vida en su conjunto. ¿Qué nos da la felicidad? Pues básicamente experiencias vitales gratificantes en la familia, trabajo, relaciones sociales, tiempo libre, salud, ingresos económicos…

La felicidad va oscilando a lo largo del tiempo alrededor de una línea base. Facilita la empatía, el altruismo, el compromiso social y genera actitudes positivas hacia uno mismo. Aunque se relaciona con la sensación de bienestar, capacidad de disfrute y estar contento, no excluye que se pueda dar en momentos de adversidad, enfermedad, trabajo, lucha, conflicto, etc.

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Amor: una emoción universal

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El amor es una emoción positiva. Sam Edwards | Getty Images

El amor es, sin duda, una experiencia compleja. Es la emoción positiva experimentada por una persona hacia otra. Una variación dentro del amor es el enamoramiento, que las personas que la han experimentado identifican fácilmente síntomas psicofisiológicos que provocan un deseo de querer estar continuamente en compañía de la persona amada; sufres y te alegras con las cosas que le ocurren.

Hay diferentestipos de amory con distintos matices: amor erótico, amor maternal, fraternal, paternal, filial, altruismo, solidaridad, etc.

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Alegría: sonreírle a la vida

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Las personas que tienen actitudes positivas gozan de estabilidad emocional. Niels Busch | Getty Images

Alborozo, júbilo, gozo, regocijo o placer son emociones que experimentamos cuando valoramos un suceso como favorable y gratificante. ¿Qué nos hace estar alegres? Muchos aspectos, pero cada persona tiene sus propios estímulos. Hay a quién le hace feliz tener muchos amigos, enamorarse, el nacimiento de un hijo; a otros ir de vacaciones, ganar mucho dinero, o conseguir un nuevo empleo.

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Esperanza: la clave para motivarse

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La esperanza nos ayuda a afrontar situaciones que nos ponen a prueba. Ryan McVay | Getty Images

Para algunos autores la esperanza es una emoción ambigua, pero con matices positivos. Por algo fue la única emoción que no se escapó cuando Epimeteo abrió la caja de Pandora. Es ambigua porque tiene un aspecto negativo: pasa algo malo; que se complementa con uno positivo: se confía en poderlo superar.

La esperanza nos ayuda a afrontar situaciones que nos ponen a prueba. Cuando tenemos esperanza, tenemos la certeza de que es posible obtener lo deseado. “Las personas que tienen un elevado nivel de esperanza tienden a motivarse por encima de las personas desesperanzadas: tienen menosestados depresivos, son menos ansiosas y tienen menos perturbaciones emocionales”, añade Bisquerra.

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Compasión: dar la mano

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La compasión es una preocupación altruista por el sufrimiento de otros con el deseo de ayudarles y aliviarles. Sigrid Gombert | Getty Images

En su libro “Educación emocional y bienestar” Rafel Bisquerra define  la compasión como una preocupación altruista por el sufrimiento de otros con el deseo de ayudarles y aliviarles.

La empatía es la capacidad de percibir correctamente la experiencia de otra persona. Es ponerse en la piel de otro, compartiendo sus sentimientos.

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Humor, la mejor medicina

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Cuando estamos de buen humo recordamos mejor acontecimientos positivos. JTSiemer | Getty Images

¿Qué nos hace reír? Algo divertido o gracioso. Los chistes, las caricaturas, las comedías, canciones… Lo más interesante es que cuando estamos de buen humor,-explica el doctor Bisquerra- recordamos mejor acontecimientos positivos y palabras agradables. Además el buen humor contrarresta las experiencias negativas, y nos da confianza, reduce el dolor y el malestar y baja la tensión arterial.

Algunos científicos han demostrado que la risa es la mejor medicina contra muchos males que asedian a nuestra sociedad como la depresión.

También se pueden considerar emociones positivas la solidaridad,
el fluir, el gozo, la satisfacción o el entusiasmo.

El doctor Bisquerra aconseja que lo importante es “aprender a responder de forma adaptativa ante cualquier tipo de emoción”. La educación emocional tiene como objetivo la prevención de los efectos nocivos de las emociones negativas y potenciar y desarrollar las emociones positivas. ¡Edúcate!

Referencias:

Entrevista por email a Rafael Bisquerra, catedrático de la Universidad de Barcelona (UB), director del Postgrado en Educación Emocional y Bienestar y director del Postgrado en Inteligencia Emocional en las Organizaciones.

Bisquerra, R. (2009). Psicopedagogía de las emociones. Madrid: Síntesis (pàgs. 73 i ss).

Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Wolters Kluwer.

Bisquerra, R. (2009). Cuestiones de bienestar. Madrid: Síntesis.