6 datos curiosos sobre Cervantes

¿Qué tanto sabes de la vida del autor del 'Quijote'?

La casa natal de Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares.
La casa natal de Miguel de Cervantes en Alcalá de Henares. Flickr/Losmininos

1. Fue enterrado en una tumba sin lápida.

De hecho no se sabía con certeza donde yacía Cervantes hasta 2015, cuando un grupo de ciéntificos dio con sus restos en la cripta de la iglesia de San Ildefonso del convento de las Trinitarias de Madrid. Ahora sus restos descansan en un nuevo monumento en su honor en esta misma iglesia. El encabezado de la nueva placa conmemorativa del momento dice: "Yace aquí Miguel de Cervantes y Saavedra 1547-1616" e incluye algunos versos de la última obra que escribió Los trabajos de Persiles y Segismunda: "El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todos esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir".

2. No murió el mismo día que Shakespeare.

Cervantes murió el día 22 abril y fue enterrado el 23 de abril, y Shakespeare falleció el 3 de mayo, según el calendario actual, que es el gregoriano y el que se usaba en España durante la época de Cervantes. La confusión surge del hecho de que en Inglaterra se usaba el calendario juliano cuando falleció su célebre escritor.

3. Por escrito se expresaba con fluidez, pero no de forma oral.

Cervantes fue tartamudo y lo confiesa en el prólogo de sus Novelas ejemplares: "...será forzoso valerme por mi pico, que, aunque tartamudo, no lo seré para decir verdades". Su tartamudez fue solo una de varias aflicciones médicas. También sufría paludismo y en la batalla de Lepanto recibió un arcabuzazo en el antebrazo izquierdo de ahí que perdió uso de esa mano y le dieron el apodo "el manco de Lepanto". También se cree que padecía diabetes por sus síntomas de sed constante y debilidad, aunque la enfermedad no se conocía como tal hasta el siglo pasado.

Además, se dice que padecía cirrosis, pero médicos que han estudiado la salud del autor del Quijote ponen en duda esta creencia generalizada ya que el escritor no hubiera estado tan lúcido hasta casi la última hora si sufriera un mal hepático.

4. Fue capturado y esclavizado por 5 años.

Tras luchar como soldado en la batalla de Lepanto y permanecer algunos años en Nápoles, embarcó en la galera Sol para regresar a España en 1575.

A bordo de este barco fue capturado, junto a su hermano Rodrigo, por unos corsarios beberiscos frente a la costa de Cataluña y llevado a Argel, donde lo hicieron esclavo de Mamí Arnaute. Su hermano fue liberado en 1577, pero Cervante quedó en cautiverio. Trató de escaparse varias veces por lo que terminó encerrado por meses con grillos y cadenas. En 1580 fue rescatado por los padres trinitarios

5. Pese al éxito del Quijote, Cervantes vivió y murió en la pobreza.

A diferencia de Lope de Vega, quien vivió muy cómodamente de sus obras de teatro, el especialista cervantino Franciso Rico afirma que Cervantes fracasó en su intento de vivir de sus libros. Por eso se vio obligado a dedicarse a diversas ocupaciones, como las de comisario de abastos y recaudador de impuestos. Al final de su vida, vivió de "arreglillos financieros, transacciones no siempre muy claras" y en parte de su hija Isabel, explica Rico. En varios textos, Cervantes alude a su pobreza, pero no se deja vencer por la adversidad. En su prólogo a las Novelas ejemplares dice: "Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades".

6. Sus hermanas eran de dudosa reputación.

"Las relaciones de las cervantas con los amigos que entraban y salían de su casa no eran muy claras, y Cervantes alguna vez vivió de ellas.

Pero estos amigos eran más bien protectores", explica Rico. Y según escribe J. Fracisco Peña, en su artículo "Las mujeres en la vida de Cervantes": "Ninguna de las hermanas de Cervantes se casó, lo que no quiere decir que no tuvieran relaciones con hombres. De hecho, las hermanas de Cervantes, siguiendo, quizás la tradición de su tía abuela, mantuvieron su independencia económica, lo que en su época sólo se podía conseguir aprovechándose de los hombres". Sin embargo, Cervantes no se avergonzaba de ellas: "Asumió la vida liberal de sus hermanas con toda la dignidad del mundo y nunca puso ninguna traba al desarrollo de su actividad. Antes bien, contribuyó a ello, entendiendo que era su voluntad y que la voluntad de la mujer, como la del hombre, debe ser respetada. Esta actitud es la que veremos luego en algunos de sus personajes femeninos, cuya libertad está por encima de la voluntad de los hombres", agrega Peña.