5 tips para lograr que su hijo se lave los dientes

© Elyse Lewin

 No es fácil convencer a nuestros hijos para que se laven los dientes. Los dentistas recomiendan que en un momento dado les compremos un cepillo de dientes y alguna pasta adecuada para ellos y les dejemos ir probando.

Como si fuera un juego.Así suena muy divertido, muy fluido, pero la realidad en la mayoría de nuestros hogares es que nuestros hijos se niegan a lavarse los dientes. Supongo que no entienden porque tienen que hacer algo tan aparentemente aburrido.

Mi primera recomendación a la hora de enfrentarse a esta situación es que piensen en la cantidad de adultos que no se lava los dientes las veces suficientes ni durante el tiempo establecido por la mayoría de los odontólogos de dos minutos y que tampoco utiliza elementos como la seda dental o los cepillos interdentales. ¡Y son adultos! Han oído y conocen hasta la saciedad las consecuencias de no cuidar nuestra higiene bucal y no obstante muchos de ellos sólo se lavan una vez al día y unos incluso ni todos los días.

Por otro lado en Estados Unidos es muy importante el estado de nuestra dentadura. Aquí tenerlos blancos es imprescindible y las personas se gastan incluso el dinero que no tienen en conseguirlo mediante tratamientos agresivos de blanqueamiento.

Pero por debajo de esos dientes blancos tiene que escribir una higiene que si no se establece desde niños es difícil que surja de mayor.

Nosotros como padres debemos intentar conseguir que nuestros pequeños lleguen a la edad adulta con los dientes en el mejor estado posible.

Así es que aquí tenemos cinco tips para intentar que lavarse los dientes no sea un momento tenso para todos:

  1. ¿Cuántas veces al día? OK, el stándar dice que tres veces al día o cada vez que comamos. Seamos realistas y no le pidamos esa disciplina a un niño. Aunque según vaya creciendo sí que podemos reclamárselo, hasta los siete u ocho años intentemos que se laven los dientes al menos una vez al día y a ser posible que coincida con el momento previo a dormir.
  1. ¿Durante cuánto tiempo? Ya llegarán los dos minutos establecidas, mientras con que estén un ratito en el que se pasen por todos los dientes, démoslo por válido. Se trata de que no cojan manía a esta rutina. Recuérdeles cómo hay que hacer los movimientos correctamente y en cuanto se concentren un poquito irá mejorando el proceso. Sobre todo intente que no lo hagan muy fuerte pues pueden dañarse las encías.
  2. Mamá, ¿me mojas el cepillo? Es posible que básicamente lo que más le guste es mojar el cepillo y lavarse tres segundos los dientes, mojar el cepillo y metérselo de nuevo en la boca. Siempre es mejor eso a nada, no obstante indíquele que hay que lavarse un poco más los dientes y por todas partes.
  3. ¡Quiero enjuagarme otra vez! Este es otro momento que puede prolongarse en el infinito. Agua, vasitos para enjuagarse.  escupir el agua, agua que se cae. ¡Todo es divertidísimo para ellos! Estemos ahí como lo más presentes posible intentando mantener la calma, cosa que en el tema del lavado de dientes de nuestros hijos es complicado para muchas de nosotras.
  4. Sin cepillar los dientes, no puede haber dulces: consiga que entiendan que para poder comer ocasionalmente algo dulce, deben poder lavarse los dientes después, que es algo imprescindible para que estén sanos. Como niños que son, el concepto de salud no lo tienen claro y tampoco les importa mucho, pero ahí debemos estar nosotros insistiendo hasta que lo acabe entendiendo.

    Realmente no es hasta que uno es adulto que valora el tener unos dientes bonitos y sanos, mientras tendremos que ir trabajando con ellos su cuidado bucal.

    Todas las recomendaciones que les he dado son para niños que no presenten problemas especiales en su dentadura. Si tienen ya problemas bucales, es posible que tenga que ser más estrictos con ellos.