5 cosas que los hombres odian en una esposa

Qué hacer y qué no con tu esposo en casa

Casi todas las películas románticas terminan con un final feliz de boda. La ceremonia y el beso de los nuevos esposos cierran una escena perfecta e intachable. No vemos que después van a casa a comenzar una nueva vida y en esa convivencia aparecen los detalles que pueden ser irritantes.

La rutina hace que la relación se vaya acomodando en el peor de los sentidos. Por supuesto que las dos personas tienen que sentirse en casa, en la intimidad de su familia, pero no descuidar determinados aspectos ayuda a mantener la pasión y el interés por el otro.

Los hombres son sensibles a estas facetas femeninas que descubren en la convivencia. Son inevitables, una mujer no es una muñeca. Una mujer es un ser multifacético y complejo, como cualquiera. Ahora bien, hay cosas que puedes evitarle a tu esposo, no es necesario que asesines el encanto de estar juntos.

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Arréglate como antes

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Te conoció maravillosa. ¿Te acuerdas cuánto tardabas en ponerte bonita para salir con él? Desde la ropa interior "por si acaso", hasta el brushing que dejaba tu cabello sedoso. El perfuma, el rimmel, aquel escote estudiado y combinado con las botas de tacón alto.

No vas a andar por casa como una modelo de pasarela pero sácate el rulero, no te dejes la crema puesta, viste otra cosa que un pijama (fuera y dentro de la cama), tíñete las raíces, en fin, no le dejes ser testigo de la crudeza de nuestra puesta en escena. Eso está perfecto para una pijamada con las amigas, pero a él regálale un poco de frescura y glamour, aunque sea con la cara lavada.

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Tu esposo no es tu hijo

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Por lo tanto no lo regañes como si lo fuera. No hay nada más patético que un hombre adulto aguantando la regañina de su esposa. Es tu compañero, el adulto seductor que consiguió llevarte a la cama, el hombre que te hacía palpitar todo... ¿en qué momento decidiste que puedes decirle cómo y cómo no hacer las cosas? En todo caso habla con él, pero no lo regañes, no lo soportan. Y tienen razón.

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No grites, por favor

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No grites. Aunque te enfades muchísimo, intenta no agudizar tus protestas en ese sonido vibrante que ellos no pueden soportar. Cuando gritas, automáticamente tu esposo deja de escucharte. Invalidas cualquier razón que tengas. Serénate y discute de un modo en que pueda establecerse una comunicación fluida. Los agudos chillones no son una buena idea.

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No esperes que sepa qué estás pensando

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Hay que reconocer que somos muy difíciles en esto. Nosotras somos maestras en decodificar el lenguaje no verbal. Estamos atentas a cada detalle e interpretamos la realidad como creemos que es (a veces eso nos lleva por caminos muy peregrinos). Ellos no. Necesitan una comunicación clara y directa porque son claros y directos. Si quieres ir a pasear al parque di "Quiero ir a pasear al parque". Si comienzas con "¿Te apetece hacer algo?", puedes tener dos respuestas. Un "No" o un "Sí. Vayamos a...". Si la opción de tu esposo no era ir al parque, no te enfades y te cierres porque no ha leído tu pensamiento. No nacen con telepatía. No sabe que quieres ir al parque porque tienes ganas de lucir los pantalones nuevos que te compraste hace una semana y que le dijiste que eran perfectos para pasear al aire libre. Si se acuerda, como mucho retuvo la información de que te compraste unos pantalones. El proceso de pensamiento hasta que hoy querías ir al parque es tuyo, y él no tiene modo de seguir el hilván de tus ideas. Te quiere mucho, sé compasiva, háblale claro.

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No esperes siempre a que él tenga siempre la iniciativa para el sexo

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A los hombres les gusta mucho sentirse deseados. Es cierto que suelen preferir el rol activo de la conquista, pero si le dejas saber que mueres por acariciarlo y besarlo, se va a sentir muy feliz. Su erotismo también necesita estímulos . Juega a ser la seductora algunas veces.