5 consejos para iniciarse en el fisicoculturismo

Una actividad magnífica que tiene sus bemoles.

Foto: Raghith

Después de su auge a comienzos de los años setenta y desde entonces, merced a los increíbles logros de Arnold Schwarzenegger, el fisicoculturismo es un deporte que ha concitado la atención de particulares y de la prensa, por momentos asemejándolo a actividades deportivas mucho más populares. Pero dedicarse de lleno al culturismo de competición posee, como todo, ventajas y desventajas.

1) El culturismo, más que un deporte, es un estilo de vida:

Los deportes profesionales, por más exigentes que sean, combinan extensos períodos de entrenamiento con momentos de relajación en la vida privada.

No es así en el culturismo, ya que estás, prácticamente, entrenando las veinticuatro horas: no sólo el tiempo que pasas en el gimnasio levantando pesas, que debe ser bastante, sino las horas que debes dedicar forzosamente al gimnasio, a las comidas, a las actividades aeróbicas. Un culturista no puede permitirse descuidos ni excesos, a riesgo de perder en pocos días lo duramente ganado en semanas. No queremos decir con esto que debes desarrollar una obsesión, sino que, al contrario de la mayoría de los deportes, debes cuidar de tu cuerpo y atenderlo en todo momento.

2) Acostúmbrate a los sacrificios:

De acuerdo al apartado anterior, el culturista profesional debe dedicar gran parte de su día al entrenamiento (de ser posible, entrenar con el método de la tabla partida), renunciar a las comidas gustosas, con alto contenido calórico o graso, alimentarse de acuerdo a una estricta dieta, dormir no menos de ocho horas diarias, suplementarse adecuadamente, ingerir una cantidad mínima de calorías al día distribuidas en unas seis ingestas, renunciar a las juergas y las comilonas, y un largo etcétera.

Todo esto redunda, claro está, en un bienestar general, mejoras en la salud y el aspecto físico, pero los sacrificios que acarrea son considerables.

3) Existen dos caminos en el culturismo: natural y químico:

Lo diremos sencillamente: en el culturismo de competición, muchos atletas eligen el camino más corto y echan mano a suplementos que son ilegales en muchos países, como los esteroides.

Estos compuestos químicos no sólo pueden traerte dolores de cabeza desde el punto de vista legal, sino que su uso está asociado a gran variedad de inconvenientes: alopecia (pérdida del cabello), problemas cutáneos, trastornos en la sexualidad y la libido, aumento de los niveles de agresividad (lo que se conoce como roid rage), etc. El culturismo natural, que desecha el uso de esteroides, es un camino más lento pero más sano y seguro hacia el mismo objetivo: el crecimiento muscular. Los críticos del culturismo natural afirman que no se consiguen los mismos y espectaculares resultados sin ayuda de los químicos, y que si vas a competir no tienes otra opción que utilizarlos. Oponemos dos respuestas: la primera de ellas es que existen gran cantidad de torneos de culturismo, y que en muchos de ellos se realizan controles antidoping para descorazonar el uso de sustancias prohibidas, tú eliges en cuáles torneos concursar y en cuáles no. La segunda respuesta tiene que ver con tu salud: ¿es lógico realizar tantos sacrificios si finalmente tu estado saludable empeorará? Sólo tú tienes la respuesta.

4) Haz tus cálculos monetarios:

El culturismo no es un deporte extremadamente popular, por lo que los premios en dinero contante y sonante no son nada espectaculares; sin embargo, los gastos que acarrea el estilo de vida culturista son onerosos, ya sea en suplementación, comida sana, membrecía en el gimnasio, entrenadores personales, etc.

Haz la cuenta y fíjate si estás dispuesto a invertir mucho para quizás obtener, en términos exclusivamente de dinero, no demasiado.

5) Piensa en el largo plazo:

Un culturista profesional experimentará cambios leves y constantes durante largo tiempo; no construirá un cuerpo del cual estar orgulloso de la noche a la mañana. No menos de tres a cinco años son necesarios para alcanzar una fase de competición, dependiendo de tu potencial genético y de tu dedicación. Es un tiempo considerable, pero vale la pena intentarlo. No olvides que el camino más largo comienza con un paso.