5 consejos para cumplir rigurosamente con tu dieta

Descubre cómo puedes aliviar la dificultad de un plan dietario.

Foto: Sandstein

Sabemos que, al igual que sucede con el hábito del ejercicio, lo difícil no es comenzar una dieta pensada para bajar de peso sino mantenerla. No sólo requiere de fuerza de voluntad, sino de una persistencia basada en la realización de los objetivos: cuidar nuestra salud y, por qué no, vernos mejor. Aquí te dejamos cinco consejos para no desviarte de la buena senda en lo que a tu dieta hipocalórica se refiere.

1)Planea tu dieta:

La mayoría de las personas que comienzan una dieta para bajar de peso lo hacen simplemente prometiendo que comerán menos y en forma saludable, pero a la hora de cumplir con esa promesa se lo ven difícil en cuánto a qué comer, cuándo y de qué modo. Es lo ideal que consultes a un médico nutricionista. Te dirá la exacta proporción de proteínas, carbohidratos, grasas y fibra alimentaria que debes consumir. Con esa información, planea junto a él tu dieta incluyendo el número de comidas y la cantidad de calorías. Si quieres simplemente bajar de peso comiendo lo que crees que te hará bien, lo tendrás más complicado.

2)Consume agua:

El agua conforma más del sesenta por ciento de nuestro cuerpo. Aporta muy pocas calorías y es el vehículo de transporte ideal de sustancias en tu organismo. Por día, perdemos alrededor de un litro y medio de agua en diferentes funciones corporales, desde la transpiración hasta la respiración y la micción.

Debes beber al menos dos litros de agua para que tu cuerpo esté perfectamente regulado; si bebes más, estarás contribuyendo a crear una útil sensación de saciedad que puede evitar que ingieras compulsivamente alimentos sólidos, además de ayudar al sistema digestivo, el hígado y el riñón a cumplir más perfectamente sus funciones.

3)Ten listos tentempiés:

Los tentempiés o snacks entre comidas pueden ser tu salvación o tu perdición: si sucumbes a la tentación de consumir galletas, dulces o chocolates, verás tu progreso muy reducido. Si por el contrario, ante la punzada del hambre, comes una manzana, un yogur o una barra proteica, estarás ingiriendo menos calorías y alimentando mejor tu cuerpo. Recuerda que tienes mucha más necesidad de vitaminas, minerales y fibras que de azúcares y grasas.

4)Compra sólo el tipo de comida recomendada por el médico nutricionista:

Si en tu refrigerador encontramos postres, helados, tortas, pizzas y pastas, creeremos que te estás preparando para ganar el concurso del hombre o la mujer menos saludables del mundo. Si ese tipo de alimentos se encuentran en tu casa, en algún momento en el que llegues cansado del trabajo y quieras comer algo rápidamente los consumirás. Deshazte de la comida de alto contenido calórico y reemplázala por alimentos ricos en proteína, moderados en carbohidratos y grasas y abundantes en fibra.

5)Date un gusto una vez al día, pero pequeño:

Si tu cuerpo está acostumbrado a comer alimentos rebosantes de azúcares y grasas puede que tardes un buen tiempo en acostumbrarlo a la comida saludable.

Si de inmediato rebajas a nivel nulo tu ingesta de hidratos, azúcares y grasas, tu cuerpo desarrollará un hambre especial para esa clase de productos que hará muy dificultoso el proceso de desarrollo de tu dieta, duplicando o triplicando tu esfuerzo. Reduce gradual pero firmemente tu consumo de estos elementos y deja un permitido para el almuerzo o la merienda (no nos referimos a una comida entera sino a un solo alimento, como una pequeña barra de chocolate). Te aconsejamos no hacerlo en la cena ya que tu metabolismo está menos activo y tiendes a incorporar más la grasas que consumas.