4 pasos para que el curso le salga bien a tu adolescente

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El nuevo curso ha empezado hace muy poco y por ello este es el momento de organizarse para que todo vaya bien. Muchos padres y madres de adolescentes viven estos primeros meses con cierta despreocupación, otros, sin embargo, viven todo el curso con angustia. Ninguna de esas dos opciones va a ayudar a sus hijos adolescentes.

La mejor actitud para que todo vaya bien, desde el principio hasta el final del curso, es mantener una actitud constante de apoyo y supervisión de nuestros hijos.

Una actitud que no los agobie pero que les deje claro que estamos ahí, a su lado. Desde los primeros días hasta los últimos. También es importante que los padres y madres no estén angustiados con el curso de sus hijos porque esa angustia se transmite a los hijos como desconfianza y los resultados pueden ser muy perjudiciales.

Ahora que estamos en esas primeras semanas es cuando tenemos que empezar a hacerlo. Una magnífica fórmula para evitar tanto nuestra angustia como la de los chicos ante los resultados del final del curso es seguir una serie de pasos desde ya.

  • Confiar en ellos. La confianza es la clave de todo. Algunos padres o madres pensarán al leer esto que la actitud de sus adolescentes no les permite confiar en ellos, bien porque llevan muy mal sus estudios o porque, en general en su vida, son muy poco responsables. Incluso estos padres deben entender que también en su caso, la confianza es la base de todo. La confianza de los padres les da a los chicos y las chicas confianza en sí mismos y esa es la base de la autoestima. Y una buena autoestima es el motor que hace que avancen.
  • Ser positivos. Es muy bueno reforzar a los chicos. Todos los padres y madres conocen muy bien a sus hijos y saben cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Para que las cosas vayan bien en la escuela es muy importante ayudarlos a que ellos también sean conscientes de esos puntos fuertes y débiles. Hay veces que creemos que como nosotros lo vemos perfectamente, los adolescentes también son conscientes de ellos. Pero muchas veces no es así. Los adolescentes están en pleno desarrollo, están aprendiendo a conocerse y puede costarles ser conscientes de cómo son ellos en realidad y, sobre todo, de cuáles son sus capacidades. Hagamos que las vean. Hablemos con ellos y consigamos que descubran en qué son mejores y en qué son peores. Descubrir esto les ayudará a dirigir su esfuerzo a mejorar aquello en lo que son peores con los recursos que les da aquello en lo que destacan más. Por ejemplo, hay chicos que tienen poca capacidad de concentración para estudiar pero son capaces de jugar on line durante horas perfectamente concentrados. Podemos hacer un ejercicio con ellos, podemos incluso convertir el estudio de una materia en una especie de videojuego. Pidamos a nuestro hijo o hija que lo haga con nosotros y organicemos un plan de estudio en el que haya un objetivo que derrotar y una victoria que lograr. Quizá esa victoria pueda ser simplemente entender algún concepto de cualquiera de las materias de la escuela que antes se les escapaba. Cuando los chicos o las chicas lo logran una vez, el camino para seguir aprendiendo puede estar abierto definitivamente.
  • Mantener la disciplina. Este es otro de los pasos necesarios. Los adolescentes necesitan disciplina para que el curso vaya bien. Para empezar necesitan disciplinarse en su vida diaria, hay un tiempo para estar en la escuela, un tiempo para estar con los amigos, un tiempo para estar con la familia, un tiempo para hacer las tareas escolares y un tiempo para el ocio. Debemos establecer con ellos cómo se reparte su tiempo para que puedan hacerlo todo y debemos conseguir que ellos establezcan sus prioridades y las cumplan. Son todas igual de importantes porque todas forman parte de su vida pero no podemos permitir que sus vidas sean un caos, que queden con sus amigos cuando deberían estar haciendo la tarea o que se dediquen a esta en el tiempo que tienen para estar en familia. Hay que ayudarlos a establecer sus horarios que no deben ser totalmente rígidos.
  • Disfrutar de momentos juntos. La adolescencia es el momento en el que chicos y chicas comienzan el alejamiento de sus padres. Eso es normal y sano para ellos. Pero el contacto de ellos con sus padres y el de sus padres con ellos es imprescindible también para todos. Y no solo en las vacaciones cuando hay más tiempo libre. Durante el curso también debemos buscar momentos para pasarlos con nuestro adolescente, tiempo de ocio que nos permita, al adolescentes y a sus padres, estar relajados, disfrutar de estar juntos. En esos momentos es cuando padres y adolescentes charlan entre ellos sin presión y esa es la mejor forma de acercamiento entre padres e hijos. Son esos los momentos que los adolescentes aprovechan, tanto de forma consciente como de forma inconsciente, para hacernos saber cómo están y cómo va todo. Solo si disfrutamos de momentos así con nuestros adolescentes podremos detectar posibles problemas antes de que lleguen a ser graves, también en cuanto al discurrir del curso académico. También en esos momentos podemos aprovechar para afianzar su confianza y para mostrarnos positivos con ellos, para ayudarlos a afianzar su autoestima.