4 habilidades necesarias para manejar la agresividad infantil

Madre hispana consolando a su hijo pequeño
6 habilidades necesarias para manejar la agresividad de los más pequeños. © José Luis Peláez Inc

Te has hecho alguna vez esta pregunta: ¿Por qué ocurre la agresividad infantil?

Alrededor de los 2 años de edad, el proceso de socialización de los niños se centra en la relación con familiares cercanos y personas allegadas. Las habilidades sociales de los niños de esta edad todavía no están suficientemente desarrolladas para relacionarse con otros niños a través de interacciones sociales complejas.

Esto es así porque, a nivel evolutivo:

  • No será los 3-4 años de edad cuando el nivel madurativo de los niños está lo suficientemente evolucionado como para que puedan iniciarse relaciones entre iguales de una manera más sofisticada.
  • Las interacciones agresivas pueden constituir una forma rudimentaria de comunicarse o de relacionarse con los iguales. Asimismo, es esencial observar si pueden ser la expresión de algún tipo de malestar emocional.
  • En estas edades, los niños todavía no pueden comprender e interiorizar normas sociales. Es en torno a los 3-4 años de edad cuando los niños empiezan a conocer y comprender las pautas de su grupo social de pertenencia y a incluirlas en su comportamiento y en sus relaciones.

Sin embargo, estas conductas no deben permitirse, deben enseñarse a alternativas de comportamiento más adecuadas y estrategias de expresión de la ira asertivas, positivas.

Para ayudar a los niños en su desarrollo de otras habilidades más asertivas es fundamental:

 

1. Ofrecer un modelo de comportamiento adecuado.

Las herramientas fundamentales de aprendizaje infantil son la observación, la imitación y la experimentación. Por ello, es esencial que el adulto ejerza de modelo de comportamiento asertivohttp://mamalatina.about.com/od/Mama-Trabajadora/fl/Maternidad-y-conciliacioacuten-laboral.htm, basado en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

 

2. Evitar la exposición del niño a expresiones de agresividad.

Es importante que los niños no reciban intercambios comunicativos agresivos por parte sus adultos de referencia. Debe evitarse la exposición de los niños a expresiones agresivas de otras personas. Es fundamental tomar conciencia de los detalles, como el tono de voz o los movimientos bruscos. Muchas veces, las expresiones agresivas se manifiestan de una manera sutil, pero que los niños captan perfectamente.

 

3. Descubrir las emociones que se esconden tras el acto agresivo.

No obstante, es esencialtratar de descubrir qué emociones hay detrás de estas expresiones de agresividad: miedo, inseguridad, tensión. Es fundamental preguntarse “¿qué está tratando de expresar mi hijo con la agresión?”. La respuesta a esta pregunta será el primer paso para poder gestionar la situación desde su origen, desde la causa.

 

      - ¿Por qué puede estar sintiéndose amenazado?

La agresividad es una expresión emocional que se asocia a la ira. La ira surge cuando un estímulo se interpreta como potencialmente peligroso o amenazante, ante el que la persona pone en marcha mecanismos de autodefensa o de ataque.

Así, resulta de gran interés preguntarse qué puede estar haciendo que el niño perciba una amenaza o un peligroen la situación de interacción entre iguales, que le esté motivando a responder con una expresión agresiva.

 

        - ¿Por qué puede estar sintiéndose inseguro?

Poniéndonos en el lugar de niño debemos preguntarnos qué es lo que le está haciendo sentir inseguro en esa situación. Por ejemplo, niños que no conoce, que haya demasiados niños, que quieran utilizar su juguete… podrían ser situaciones que el niño no supiera manejar y le hiciesen sentirse inseguro o amenazado.

 

4. Transmitir la importancia del respeto a los demás

Del mismo modo, es importante transmitir a los niños la importancia del respeto a los demás y lo inadecuado de agredir a otras personas. Para ello, debe expresarse verbalmente al niño que ese tipo de interacción no es adecuada (“no me gusta”, por ejemplo) y ofrecerle, en todo caso, alternativas de expresión (“en vez de pegar, es mejor que le digas a tu compañero que…”, “si no quieres jugar, apártate pero no empujes…”).

Así, resulta obvio que las expresiones agresivas de los niños pequeños deben entenderse desde una perspectiva empática y tratarse desde el acompañamiento emocionaly el modelo positivo de manejo de conflictos, así como desde la dotación de seguridad en las situaciones sociales a las que se expone al niño pequeño.