4 consejos para huesos rotos

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Así como hay dietas para la diabetes, el colesterol alto o el sobrepeso, también las hay para ayudar a sanar un esguince o un hueso roto.

Los huesos de nuestro cuerpo son mucho más que calcio. El calcio es excelente: combate la acidez en la sangre, reduce la resistencia a la insulina, ayuda a controlar la presión arterial y hasta reduce la absorción de grasas en el intestino. Y sí, los huesos tienen una estructura externa fundamentalmente de calcio.

Pero además de calcio, los huesos sanos son ricos en magnesio, fósforo, boro, cobre, manganeso, zinc, vitaminas C, D, K, B6 y ácido fólico. Esta estructura es importante ya que ahí se producen los glóbulos rojos. Para sanarlos, una sobredosis de calcio será menos efectiva que una dieta balanceada y rica en estos nutrientes.

El calcio de los lácteos no es la mejor alternativa para mantener unos huesos sanos (con excepción, por razones que se ven abajo, del yogurt natural). Se cree incluso que un consumo regular de leche puede aumentar el riesgo de sufrir osteoporosis y fracturas. El calcio aporta rigidez, la acidez de la lactosa desmineraliza, y lo que un hueso resistente a fractura necesita es mayor flexibilidad.

 

Una dieta para huesos rotos

CONSEJO NÚMERO UNO: Consume abundantes vegetales verdes. Además de contener calcio, son ricos en ácido fólico, vitaminas, magnesio y fibra. Consúmelos en diferentes presentaciones: crudos, en sopas, horneados, cocidos o como quieras.

La col rizada o kale es una de las favoritas, pero incluye espinacas, acelgas, chicoria, berza, hojas de mostaza, etcétera.

CONSEJO NÚMERO DOS: Come huesos. Qué mejor manera de obtener los nutrientes para los huesos que consumiéndolos. Algunos son comestibles, como los huesos de las sardinas o las patas de pollo (casi), pero puedes incluir tuétano y huesos de pollo o de res en tus sopas y guisados.

Una vez más, procura que sean orgánicos, en especial el pollo, porque los huesos de un pollo obeso, mal alimentado e inmóvil de una granja industrial no tiene mucho qué aportar.

CONSEJO NÚMERO TRES: Árnica homeopática Ayuda a lidiar con el dolor que produce la fractura. Además, reduce la inflamación y estimula la sanación. Se puede tomar unas 3 ó 4 veces al día cuando hay dolor, y hasta cada hora si la fractura es grave. Los resultados son rápidos y palpables. Después, la dosis se reduce a una toma diaria durante un par de semanas. La ventaja de la medicina homeopática es que tiene pocos o ningún efecto secundario. Bryona e Hypericum también pueden ayudar.

CONSEJO NÚMERO CUATRO: Evita café, cigarro y alcohol. El café puede servir como analgésico pero no es recomendable para una lesión en los huesos, pues como diurético, causa pérdida de minerales.

El cigarro, por su parte, altera el flujo sanguíneo. Estudios revelan que los fumadores tardan más en recuperarse de una herida, y tienen mayor riesgo de sufrir una unión defectuosa.

Remedios naturales para dejar de fumar

Mientras que el problema del alcohol es que interviene en los receptores de las células que estimulan el endurecimiento del hueso.

El alcohol debe evitarse por completo durante las semanas que dura la recuperación. 

Más alimentos benéficos

Otros alimentos que pueden ser benéficos durante la convalecencia son el brócoli —que además de ser rico en calcio lo es en vitamina K, la cual tiene un papel fundamental en la unión de minerales que forman la estructura ósea—, el yogurt natural —que contiene lacbobacilos y aminoácidos que ayudan al mejor aprovechamiento del calcio en la formación de huesos. 

Finalmente, el estado anímico juega un papel importante en la recuperación. Si sufres una fractura que afecta tu movilidad, evita deprimirte. Haz un esfuerzo por mantener una mirada positiva, lee libros divertidos, busca que te visiten amigos y mantente agradecido por las personas que cuidan de ti. La alegría y gratitud impulsarán a tu sistema inmunológico a una rápida recuperación.