20 frases de amor de Jorge Luis Borges

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Borges: ironía, ternura y lucidez. Pablo Blasberg

El escritor argentino (1899-1986) era hijo de un profesor de psicología e inglés, y en su juventud vivió en Suiza y España antes de regresar a su amado Buenos Aires. Allí trabajó como bibliotecario y director en la Biblioteca Nacional, fue profesor de literatura inglesa y logró el reconocimiento en su faceta como escritor. Borges cultivó el ensayo, la poesía y la narrativa, dejándonos obras de gran profundidad psicológica, deliciosa ironía y muy personal lirismo.

Su gran amor fue la también escritora María Kodama, quien asegura que se enamoró de Borges a los cinco años, cuando su profesora le leyó Dos poemas ingleses. Su segundo encuentro fue cuando ella tenía doce años. Finalmente, entabló relación con él cuando ya era licenciada en Literatura y traductora profesional. Se convirtió en su secretaria personal, colaboradora de trabajo, gran amiga, compañera, amante y musa. Sin embargo, no contrajeron matrimonio hasta el 26 de abril de 1986, dos meses antes de la muerte de Borges.

María fue la inspiradora y destinataria de gran parte de las reflexiones y versos de Borges. Repasamos 20 de sus inolvidables frases sobre el amor, la felicidad y los sentimientos.

  1. Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.

  2. Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.

  3. El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo.

  1. He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sí sola.

  2. Las mujeres me han hecho desdichado. Pero la felicidad que he obtenido compensa toda la desdicha. Es mejor ser feliz y desdichado que no ser ninguna de las dos cosas.

  3. Quizá, cuando un hombre está enamorado no se equivoca. Quizá, los que no están enamorados son los que se equivocan.

  1. He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz.

  2. Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.

  3. ¿En qué hondonada esconderé mi alma para que no vea tu ausencia que como un sol terrible, sin ocaso, brilla definitiva y despiadada?

  4. La felicidad no necesita ser transmutada en belleza, pero la desventura sí.

  5. Me duele una mujer en todo el cuerpo.

  6. Enamorarse es crear una religión cuyo Dios es falible.

  7. Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña, ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios serán favor tan misterioso como mirar tu sueño implicado en la vigilia de mis brazos.

  8. Hoy no me alegran los almendros del huerto. Son tu recuerdo.

  9. Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde.

  10. Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.

  11. Estoy solo y no hay nadie en el espejo.

  12. Quizá porque ya no veo la felicidad como algo inalcanzable, ahora sé que la felicidad puede ocurrir en cualquier momento y que no se debe perseguir.

  13. La guerra, como la mujer, sirve para probar a los hombres.

  1. El tiempo se puede enfermar cuando viene el aburrimiento en la pareja. Si enfermase el tiempo entre los dos, el beso no sería lo mismo, el beso no sabría qué hacer, a qué boca fresca mi beso besaría si enfermase el tiempo.