20 frases de amor de Eduardo Galeano

Frases para San Valentín
Galeano y el amor. Jamie Grill

Escritor y periodista uruguayo, Eduardo Galeano (1940-2015) está considerado como uno de los intelectuales de izquierdas más influyentes de Latinoamérica. Pero en su obra hay también un gran espacio para el corazón y los sentimientos. Galeano amó a las mujeres, a las que dedicó su último libro, y escribió mucho y muy bello sobre  el amor. Estas son 20 de sus frases más inspiradoras:

  1. Lo importante del amor es que sea infinito mientras dura.
  1. Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.
  2. Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos.
  3. Me gusta la gente sentipensante, que no separa la razón del corazón. Que siente y piensa a la vez. Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón.
  4. Todos somos mortales hasta el primer beso y la segunda copa de vino.
  5. Iba a decirte: no me abandones. Pero te dije adiós.
  6. Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
  7. Pequeña muerte llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace.
  8. Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa.
  1. El amor es una enfermedad de las más jodidas y contagiosas. A los enfermos, cualquiera nos reconoce. Hondas ojeras delatan que jamás dormimos, despabilados noche tras noche por los abrazos, o por la ausencia de los abrazos, y padecemos fiebres devastadoras y sentimos una irresistible necesidad de decir estupideces.
  1. No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
  2. Y nada tenía de malo, y nada tenía de raro que se me hubiera roto el corazón de tanto usarlo.
  3. El amor se puede provocar, dejando caer un puñadito de polvo de quereme, como al descuido, en el café o en la sopa o el trago. Se puede provocar, pero no se puede impedir. No lo impide el agua bendita, no lo impide el polvo de hostia; tampoco el diente de ajo sirve para nada. El amor es sordo al Verbo divino y al conjuro de las brujas. No hay decreto de gobierno que pueda con él, ni pócima capaz de evitarlo, aunque las vivanderas pregonen, en los mercados, infalibles brebajes con garantía y todo.
  4. Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón...
  5. Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desnúdeme.
  6. Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.
  7. Ella entra en la noche como en un cine, y cada noche un nuevo sueño la espera. Mientras ella cuenta, yo bebo mi café en silencio. Más me vale callar. Los pocos sueños míos que consigo recordar son de una bochornosa estupidez. Para vengarme, escribo los sueños que ella vuela. Aquí están, reunidos, fugitivos de las páginas de mis libros que ellos, los sueños, han mejorado tanto.
  1. Te digo que te quieras, que te cuides, que te protejas, que te mimes, que te sientas, que te ames, que te disfrutes. Te digo que te quiero, te cuido, te protejo, te mimo, te siento, te amo, te disfruto.
  2. Pasamos la noche en vela, bajo techos diferentes, en distintos barrios, escuchando llover la misma lluvia. Y descubrimos que no podíamos dormir separados.
  3. Te extraño, pero no te quiero de regreso; solo quiero que lo sepas, para que tengas en cuenta que te pienso, sin necesitarte a mi lado.