10 textos feministas de Emilia Pardo Bazán

Abordan temas de actualidad como el feminicidio o los derechos reproductivos

Emilia Pardo Bazán
Emilia Pardo Bazán. Cortesía de la Casa-Museo Pardo Bazán

¿Conoces las aportaciones al feminismo de la escritora Emilia Pardo Bazán? Gracias a la colaboración de Manuel González Prieto, guía de la Casa-Museo de la autora, hemos recopilado en este artículo 10 textos de su prolífica obra en los que aborda temas tan actuales como el matrimonio entre mujeres, la violencia machista, la educación femenina e incluso el uso del lenguaje de género. 

  1. A finales del siglo XIX e inicios del XX, ella ya incluyó en uno de sus artículo el término 'mujercidios' (hoy 'feminicidios'): 

    “Y sin embargo, los anales de la criminalidad abundan en mujercidios, impunes muchas veces por razones espaciosas, mejor dicho por sofismas que sirven para alentar el crimen”.

    "¿No ven ustedes como prosiguen los asesinatos de mujeres?".

    2. Se refirió en estos términos al acoso sexual en la calle, afirmando la existencia de un machismo estructural:

    “Ellas eran mujeres, seres humanos, que transitan por una calle y que tienen pleno, absoluto derecho a no ser molestados, a cruzar como los demás transeúntes, libremente y tranquilamente. La barbarie primitiva, intacta en lo que se refiere a la mujer, es la única causa de ese acosón (acosador) feroz, inhumano, que todos los diarios reprueban en términos de energía; pero ninguno se da cuenta del origen de semejante fenómeno, del espíritu general a que responde”.

    3. En 1904, en 'La Vida Contemporánea', Pardo Bazán publica el artículo 'Mujer maltratada', sobre las penas por violencia machista:

    “No acierto a decir cuánto más benigno y simpático encuentro al ladrón que penetra en una casa, que mata de una vez; al asesino emboscado detrás de una esquina, en acecho; al criminal más caracterizado, que a ese siniestro atormentador, que ejerce de verdugo tantos años, a la sordina, en la sombra sagrada de los lares domésticos, al amparo de la sociedad que la entrega a un protector, a un compañero, y que sancionado el matrimonio no se atreve a asomarse siquiera a la puerta del domicilio, dentro del cual, sobre seguro y en secreto, se consuma diariamente el atentado infame. ¡Veintidós años de presidio! En todo ese espacio no cabe el dolor, no cabe el suplicio impuesto en un solo día por el cónyuge-verdugo a la esposa mártir, y confieso que no me satisface la ley porque calza unos guantes tan gruesos, que no tiene tacto, no mide la pena, distribuyéndola de tal modo, que lejos de dar satisfacción a nuestra sed de justicia, la exalta y la convierte en frenesí.”

    4. Sobre la prostitución femenina:

    “Se habla mucho de trabajos y gestiones contra la trata de blancas; esto es loable, merece respeto, debe alentarse ..., pero sin perder de vista que el origen del mal está más hondo y que a no extirpar sus raíces no se conseguirá atajarlo eficazmente".

    "La mujer, sin instrucción completa, sin derechos, sin libertad para la competencia, sin alternativa en ningún ramo, autorizada únicamente a turnar con el hombre en las labores más penosas del taller y del campo, ¿qué asidero tiene para evitar ese escollo en que naufragan la mocedad y la honra?"
     

    5. Fragmento de la novela corta 'La dama joven', publicada en 1885, sobre el vestuario de la mujer:

    "Ustedes dicen que visten así por comodidad y higiene. Pues nosotras, con atender a la higiene y a a comodidad ... despachadas. ¿Qué obligación tenemos de recrearles a ustedes la vista? ¿Somos odaliscas, somos muebles decorativos, somos claveles en tiesto? Gaste usted cuellos de encaje y bucles, y yo haré un sacrificio y me ataviaré a la Pomadour”.

    6. Sobre las discriminación de la mujer el la educación. Fragmento de la memoria leída por Pardo Bazán en el Congreso Pedagógico de 1892:

    "Mientras la educación masculina se inspira en el postulado optimista, o sea la fe en la perfectibilidad de la naturaleza humana, que asciende en suave y armónica evolución hasta realizar la plenitud de su esencia racional, la educación femenina derívase del postulado pesimista, o sea del supuesto de que existe una antinomia o contradicción palmaria entre la ley moral y la ley intelectual de la mujer, cediendo en daño y perjuicio de la moral cuanto redunde en beneficio de la intelectual de la mujer, y que –para hablar en lenguaje liso y llano- la mujer es tanto más apta para su providencial destino cuanto más ignorante y estacionaria, y la intensidad de educación, que constituye para el varón honra y gloria, para la hembra es deshonor y casi monstruosidad".

    7. Sobre el llamado mandato reproductivo,  también de la memoria leída por Pardo Bazán en el Congreso Pedagógico de 1892:

    "El error de afirmar que el papel que a la mujer corresponde en las funciones reproductivas de la especie, determina y limita las restantes funciones de su actividad humana, quitando a su destino toda significación individual, y no dejándole sino la que puede tener relativamente al destino del varón. Es decir, que el eje de la vida femenina para los que así piensan (y son innumerables, cumple a mi lealtad reconocerlo), no es la dignidad y felicidad propia, sino la ajena, la del esposo e hijos, y si no hay hijos ni esposo, la del padre o del hermano, y cuando éstos faltaren, la de la entidad abstracta género masculino".

    8. Sobre la liberación de la mujer y sus derechos:

    "La liberación de la mujer sólo puede lograrse por medio de una educación completa y sólida que la libre de su eterno infantilismo".

    9. El lenguaje inclusivo o lenguaje de género. Con motivo de su nombramiento como Consejera de Instrucción Pública el 11 de julio de 1910:

    "El cronista o la cronista (llamadle como gustéis) ha sido estos días nombrado o nombrada Consejero o Consejera de Instrucción pública”. 

    10. Sobre el derecho al voto de las mujeres:

    "Las mujeres, como no votan, como no tienen fuerza política alguna, (pues todo eso de que ellas manejan bajo cuerda la política, son cuentos tártaros) no existen para todo eso de las igualdades y las reivindicaciones y las justicias y los adelantos.
    Gran sorpresa les causaría, á muchos que presumen de avanzados y revolucionarios, el recordarles que existimos, y que mientras el último proletario puede aspirar á todo, la mujer apenas osa, tímidamente, reclamar lo que ha ganado en buena lid. A su reclamación responde el codazo en las costillas y la fisga sorda.”

    (Fuente: Textos de Emilia Pardo Bazán facilitados por la Casa-Museo Pardo Bazán. Puedes consultar alguno de ellos íntegramente en nuestra selección de Recursos Gratuitos sobre Feminismo).